Dinámicas contrastadas (apuntes incompletos)

I

En la academia nos acostumbramos a mirar la Historia de atrás pa’lante. Comenzamos por lo que nos es más distante y avanzamos motivados por la ilusión, muchas veces falsa, de que en algún momento llegáremos a mirar lo que nos es más próximo. Nuestras ideas y nuestras manos son postergadas. Nos enseñan, inconcientemente, y aprendemos, también de forma inconciente, que para estudiar es necesario la distancia.
Nos distanciamos al construir la historia desde afirmaciones y no desde preguntas (los niños suelen, al maravillarse por el mundo, preguntar). Partimos de una causa primera y continuamos viendo las consecuencias como si de una película se tratara (los niños parten de una observación y elaboran sobre ella una telaraña de preguntas).
¿Realmente podemos acercarnos a algo desde la distancia? Nos quedamos imitando a un gato que da vueltas alrededor de su presa ¿cuándo daremos el salto? Aún no, nos faltan siglos de historia; espera, se han escrito libros nuevos; ya va, hay algo que no entiendo…, y aumenta la distancia. Me da vértigo pensar en la cantidad de tiempo en que he quedado dando vueltas alrededor de una estrella, deslumbrado por el brillo que quizás hace siglos dejó de existir. Y sin embargo me resisto a creer que sea del todo inútil.
II
Mientras nosotros tendemos a decir que nos dedicamos al estudio de fenómenos, la comunidad de Campo Rico trabaja en su terreno. De nosotros se dice que estudiamos, ellos trabajan; mientras ellos tienen un terreno del que sentirse parte, nosotros nos paseamos como turistas por terrenos reales e imaginarios.
¿Acaso trabajar no implica estudio? ¿Acaso estudiar no implica trabajo? ¿Cuáles son las diferencias reales que existen entre estudio y trabajo?
La historia local se impone sobre la Historia Oficial, no para borrarla sino para trastocarla.
Para la academia la metodología pre existe, se ha de aplicar y exige fidelidad. En la comunidad de Campo Rico los métodos se construyen en colectivo, se modifican constantemente. Un académico hipertrofiado, un obispo dogmático o un leguleyo, tendría que llamarlos impíos, infieles que utilizan los libros en pro del terreno, y no al revés.
III
No estamos aislados, estamos envueltos por una terceradinámica de la que todos somos participes. La cultura mediática atraviesa ambas dinámicas. Nosotros a veces le damos la espalda pretendiendo que no existe, o la criticamos, para luego buscar en ella lo que aparentemente nos es más distante: hacemos zaping, nos distraemos. Creemos usarla para nuestro ›inofensivo turismo‹, sin saber que nuestro temperamento de turista acaba por definirnos.
Para la comunidad, los medios de comunicación existen y son otro terreno, un ring de boxeo, a la vez campo de batalla y arma.
IV
»¿Qué era [y es] la magia? La presunción de que se podía pasar de golpe de la causa al efecto por cortocircuito, sin realizar los pasos intermedios«[1]
Si tomamos en cuenta la definición de magia referida por Humberto Eco, podríamos señalar que los más medias, por la inmediatez que se les exige, son los principales promotores del pensamiento mágico: »la opinión pública no es conciente del largo y costoso camino que ha de recorrer la investigación«.
El ansia por la tecnología y los más medias también han configurado a la academia:
»El saber transmitido por las escuelas se deposita a menudo en la memoria como una secuencia de eventos milagrosos: Madame Curie, que vuelve una tarde a casa y, a partir de una mancha en un papel, descubre la radioactividad; el doctor Fleming, que hecha un vistazo distraído a un poco de moho y descubre la penicilina; Galileo que ve oscilar una lámpara y parece que de pronto lo descubre todo, incluso que la tierra da vueltas«
En los ejemplos propuestos por Eco, además de repetirse el acto de magia –la ›ciencia‹ como hecho milagroso– aparece la idea de que un solo individuo, un mago, que se nos presenta descontextualizado, logra cambiar la Historia. ¿Pero qué ocurre con los descubrimientos simultáneos? ¿Y con la ciencia como proceso, que es a la vez individual y colectiva, contextual e histórica?
Un niño que descubre necesita de su familia para aprehender el mundo; y la familia modifica su manera de percibir al mundo gracias al niño. El conocimiento es un acto colectivo. Recordar el carácter colectivo del aprendizaje es afianzar la idea de proceso: puede considerarse un acto de rebeldía contra la magia más mediática.
Capacidad de asombro = fascinación por el mundo + preguntar
Quizás, al llenarnos de afirmaciones nos convirtamos en supersticiosos. A veces pareciera que las aulas de clases nos hipotecaran la capacidad de asombro.

DH.

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